sexta-feira, 27 de dezembro de 2013

Una aproximación a la realidad migratoria en el norte de Chile


El 4 de diciembre de 2000 la Asamblea General de Naciones Unidas, ante el aumento de los flujos migratorios en el mundo, decidió proclamar el 18 de diciembre Día Internacional del Migrante. Según la División de Población del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de la ONU, el número de migrantes a nivel mundial es de 232 millones. Nunca antes habían vivido tantas personas fuera de su país de origen. En Sudamérica, Chile se convirtió en el país donde más creció el número de migrantes entre 1990 y 2013, aunque en términos porcentuales continúa siendo un número muy bajo. Según el Departamento de Extranjería y Migración de Chile, un 2,08% de la población en el país es migrante.
Con motivo del Día Internacional del Migrante aprovechamos para acercarnos a la situación actual de la migración en Chile, y más concretamente a la realidad que se vive en el norte del país. Según José Tomás Vicuña SJ, Director de Ciudadano Globalen Arica, durante 2013 el fenómeno migratorio se ha visibilizado en el país, aunque no siempre desde una perspectiva positiva e integradora. “Por lo menos se está hablando en muchos medios de comunicación, y eso ya es un paso para reconocer a los migrantes que están en Chile”, asegura.
Las particularidades en la XV Región
La Región de Arica y Parinacota, que limita con Perú y Bolivia, presenta en términos porcentuales en relación a su población total, el mayor número de migrantes, convirtiéndose la ciudad de Arica en una puerta de entrada por su condición fronteriza pero también en un lugar de paso. Dadas las particularidades históricas, según explica Vicuña, actualmente en Arica se habla más de la migración en referencia a las personas colombianas o ecuatorianas que a las peruanas o bolivianas. “Hoy en día la gente se está dando cuenta de que estos últimos también son migrantes”, afirma.
Para Javiera Cerda Valle, Responsable de la Intervención Social de la oficina en Arica de Ciudadano Global, las principales problemáticas que en la actualidad presenta la capital de la Región son, por un lado, la discrecionalidad de los funcionarios de la Policía de Investigaciones (PDI) y del Departamento de Extranjería y Migración a la hora de exigir algún documento adicional para poder ingresar en el país o tramitar alguna visa y, por otro lado, la existencia de una desinformación por parte de los funcionarios públicos y de los propios migrantes sobre los derechos que estos tienen en distintas áreas como la salud, la educación o el trabajo.
Otra problemática se ha producido a raíz de la no aplicación del convenio de los siete días entre Arica y la ciudad peruana de Tacna. Las personas acogidas bajo este acuerdo podían ingresar en dichas ciudades por una semana, sin salir de esa jurisdicción y sin poder fijar su residencia ni trabajar. Así que existía una dualidad de convenios que apelaba mucho a la arbitrariedad. En la actualidad, las personas con nacionalidad peruana ingresan al país como turistas, pero su permanencia depende también del funcionario en ventanilla. A algunos le dan 5 días y a otros 30. Vicuña cree que hay que clarificar los criterios y unificarlos, para que no dependa tanto de las arbitrariedades. “Dada esta visibilización se han ido dando pasos de reflexión, de colaboración y también de sincerar la realidad, ya que muchos peruanos vienen a trabajar aunque entren sin permiso para ello”, asegura.
Un paso importante ha sido la creación este año de la Red de Migrantes de Arica, compuesta por colectividades migrantes y por organizaciones de la sociedad civil de ayuda al migrante que se reunieron por primera vez en el mes de septiembre. Su origen tuvo lugar en unas mesas de diálogo creadas en los últimos años en torno a la migración en las cuales organismos públicos, empresas privadas, migrantes y ONGs, se reunieron para conversar sobre el fenómeno migratorio y las perspectivas de trabajo.
La necesidad de una nueva ley
Durante el pasado mes de junio, el Gobierno envió a la Cámara de Diputados el Proyecto de Ley sobre Migración y Extranjeríaque pretendía modificar la ley vigente que data de 1975, basada en la defensa y seguridad del país de acuerdo con la ideología de la época. La ley no se llegó a aprobar y continúa varada en el Congreso. Si bien en opinión de Vicuña es un paso hacia adelante en busca de una política migratoria que no existe, al Proyecto de Ley le faltaba el contacto con la población migrante y las realidades regionales. Ciudadano Global realizó un análisis al Proyecto de Ley y formuló, entre otras propuestas, la creación de un contrato de frontera en el cual no sea necesaria la visa. “Si yo vengo por una temporada de dos meses y me hacen sacar una visa que cuesta 180 dólares y que se demora un mes, no hay ningún incentivo para tramitarla. Con esto se pretende facilitar la regularización laboral, ya que en una situación migratoria legal se incurre en la irregularidad al trabajar”, afirma.
Sin embargo, Vicuña advierte que no basta solo con la ley. “También hay que promover una cultura de acogida. Puedes tener una ley que sea muy buena, muy integradora pero al final la ley la llevan a cabo seres humanos. Entonces, por mucho que salga en el papel, nosotros tenemos que crear esa cultura de acogida. Reconocer las raíces, los orígenes de Chile, reconocer que Arica hace 200 años era peruana y que existe una mezcla de culturas presentes en la región”, sostiene.
Con un Proyecto de Ley todavía en el Congreso, en las recientes elecciones presidenciales la migración apenas tuvo presencia durante la campaña electoral. En el programa de la presidenta electa, Michelle Bachelet, no figuraba la migración entre sus apartados destacados aunque sí se comprometió en varias ocasiones a evaluar la legislación migratoria para modificar el enfoque actual por una perspectiva de inclusión, integración regional y un enfoque de derechos que aseguren la inserción efectiva de esta población
Los próximos desafíos
Entre los desafíos que Chile tiene que afrontar en relación al fenómeno migratorio en los próximos años, Vicuña destaca la ratificación del convenio de Mercosur con Perú, que facilitaría la regularización laboral de los ciudadanos de esta nacionalidad, ya que hoy en día a una persona de nacionalidad peruana le es más difícil obtener la visa que a una boliviana, cuando existen casi el mismo número de migrantes de ambos países.
No obstante, el desafío más complejo es promover la interculturalidad, derribar mitos y prejuicios, y promover el encuentro de la ciudadanía ariqueña con las personas extranjeras. “Arica está perdiendo una gran oportunidad, dado el flujo de personas y de culturas que pasan por la ciudad, que podrían aportar a la diversidad cultural”, sentencia.
Ciudadano Global considera que es muy importante promover una cultura de acogida en Chile acompañando, defendiendo y orientando a personas migrantes en situación de vulnerabilidad. “Al final todos somos seres humanos, pero muchas veces nos llenamos de mitos y prejuicios porque no conocemos a los demás, no nos hemos dado el espacio para encontrarnos. Nosotros queremos brindar espacios de encuentro que beneficien finalmente a todos”, concluye su director en Arica.


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